Quizá te suene esta escena. Terminas de cenar, te sientas en el sofá y a los veinte minutos notas el ardor subiendo por el pecho. O comes un plato normal y te sientes lleno como si hubieras comido el doble. O pasas la tarde eructando sin saber de dónde sale tanto aire.

Son molestias muy frecuentes. Tan frecuentes que a menudo se normalizan: se toma algo para el ardor, se deja de cenar ciertas cosas y se sigue adelante. Hasta que un día te das cuenta de que llevas años con un protector de estómago, de que has quitado media despensa y de que sigues sin entender qué te pasa.

Este curso tiene un objetivo claro: que entiendas cómo funciona la parte alta de tu aparato digestivo, por qué aparecen la acidez, el reflujo, los eructos y la pesadez, y qué puedes hacer tú, con tu profesional sanitario, para mejorar. No es un protocolo para hacer en casa. Es una formación para dejar de ir a ciegas.

Cómo está organizado

El curso tiene siete módulos que siguen el camino de la comida:

  1. De la boca al duodeno: masticación, ácido, enzimas, bilis y válvulas.
  2. El ácido: por qué lo necesitas y qué pasa cuando hay poco o demasiado.
  3. El reflujo gastroesofágico: mecanismos, factores de riesgo y lo que dice la evidencia de cada alimento.
  4. La dispepsia funcional y los eructos.
  5. Vesícula y páncreas: la tolerancia a las grasas.
  6. Hábitos con evidencia: horarios, postura, peso, respiración y masticación.
  7. Señales de alarma y tu plan personal.

Cada módulo incluye lecciones cortas, una guía en PDF, una presentación con los esquemas clave, un cuestionario y, en la mayoría, un reto práctico. Al final tienes la bibliografía completa, con los estudios que respaldan cada afirmación.

Una forma de estudiar que funciona

Avanza en orden. Los módulos se abren semana a semana para que tengas tiempo de aplicar lo que aprendes. Muchas de las medidas que vas a conocer son sencillas, pero necesitan semanas para notarse. La constancia pesa más que la intensidad.

Lo que vas a leer aquí

La digestión alta está llena de consejos que se repiten sin mucha base. Aquí vas a encontrar separado lo que se sabe, lo que es probable y lo que todavía no está claro. Esa distinción es la que te va a ahorrar tiempo, dinero y restricciones inútiles.