Hay una frase que escucho demasiado:
“Estoy en menopausia, es normal estar cansada.”
No.
Frecuente, sí.
Normal, no.
Porque muchas de las señales que se atribuyen solo a “las hormonas” (fatiga, insomnio, aumento de grasa, niebla mental, ansiedad) suelen ser el resultado de un sistema desordenado: estrés sostenido, ritmo circadiano roto, tiroides en modo ahorro y un intestino que ya no está regulando bien.
Menopausia, tiroides y microbiota hablan entre ellas.
Y el traductor suele ser el estrés.
Si quieres la versión en vídeo, tienes el episodio completo aquí (E10):
La idea clave: no es un fallo aislado, es un eje alterado
La PNI lo explica simple: el cuerpo se adapta a señales.
Si percibe amenaza (estrés psicológico, inflamación, mal sueño, sobreentrenamiento, dietas restrictivas), prioriza supervivencia.
Y en ese modo, baja gasto, baja reparación, baja “chispa”.
La tiroides no se “estropea”. Se ajusta.
El eje HPT y su relación con el eje del estrés (HPA)
La tiroides se regula por el eje HPT: hipotálamo → hipófisis → tiroides.
- El hipotálamo libera TRH.
- La hipófisis libera TSH.
- La tiroides produce T4 y T3.
El problema aparece cuando el estrés crónico activa el eje HPA (hipotálamo → hipófisis → adrenales) y sostiene cortisol alto.
En distintos modelos, el estrés se asocia con cambios en hormonas tiroideas circulantes y con señales de “freno” del sistema. (PMC)
Traducción a vida real:
Puedes tener analíticas “aceptables” y sentirte fatal, porque el sistema está funcionando en modo ahorro.
Menopausia: menos estrógeno y progesterona, más vulnerabilidad al estrés
Durante la transición a la menopausia cambian estrógenos y progesterona.
Eso afecta a cómo responde el cuerpo al cortisol, al sueño y a la regulación metabólica.
Hay evidencia de que, incluso en postmenopausia, se mantienen ritmos día-noche de cortisol y TSH; y que la transición menopáusica implica cambios hormonales que pueden influir en esa regulación. (PMC)
Además, en peri y postmenopausia, la coexistencia de síntomas y riesgos se vuelve más frecuente cuando hay disfunción tiroidea. (PMC)
Traducción:
En esta etapa, el margen de error se reduce.
Con poco estrés ya “se nota todo”.
Microbiota y tiroides: la conexión que casi nadie mira
Tu microbiota no solo influye en digestión. Influye en metabolismo hormonal.
Tres puntos prácticos:
- Metabolismo y circulación de hormonas
La microbiota participa en procesos de deconjugación que afectan a la recirculación (enterohepática) de hormonas tiroideas. (journals.sagepub.com) - Minerales clave (yodo, selenio, hierro, zinc)
Si hay disbiosis o mala absorción, esos micronutrientes pueden “no estar disponibles” aunque comas bien. - Inmunidad intestinal y autoinmunidad tiroidea
En Hashimoto, se han descrito asociaciones entre disbiosis, aumento de permeabilidad intestinal y activación inmune. (PMC)
Traducción:
Si hay intestino inflamado, la tiroides suele pagar parte de la factura.
El estrés como amplificador: cuando el círculo se cierra
Estrés alto no es solo “mente”. Es cuerpo.
Estrés sostenido:
- empeora el sueño
- altera apetito y elección de alimentos
- sube inflamación
- desordena ritmo circadiano
Y cuando se rompe el ritmo, se rompe la regulación.
Por eso hay mujeres que hacen “todo bien” y siguen con:
- insomnio
- fatiga matinal
- hinchazón
- ansiedad “sin motivo”
- estancamiento de peso
No falta fuerza de voluntad. Falta orden de señales.
Señales de alarma combinadas (menopausia + tiroides + microbiota)
Si te ves aquí, no lo ignores:
- Fatiga por la mañana + mente acelerada por la noche
- Hinchazón abdominal y retención de líquidos
- Caída de cabello, piel seca
- Cambios de humor o ansiedad sin causa clara
- Temperatura corporal baja, manos y pies fríos
- Dificultad para perder grasa incluso comiendo “bien”
Esto no diagnostica nada. Pero sí indica que conviene mirar ejes, no solo síntomas.
Protocolo de estabilización: 4 áreas clave (4 semanas)
No es un “reto”. Es un reinicio inteligente.
Área 1: Ritmo circadiano y cortisol (Lee artículo)
Objetivo: reordenar el mando central.
- 10–15 min de luz natural al despertar
- Cena 3 horas antes de dormir
- Luz cálida por la noche y oscuridad total para dormir
- Caminata diaria (ideal tras comer)
- Fuerza 2–3 días por semana
Si esto falla, lo demás cuesta el triple.
Área 2: Alimentación antiinflamatoria y tiroidea
Objetivo: combustible que no inflame y sostenga energía.
Plato base:
- Proteína real
- Verduras cocinadas (mejor tolerancia si hay hinchazón)
- Grasas de calidad
- Carbohidrato de calidad si hay fatiga/sueño pobre (no todo es “low carb” en esta etapa)
Micronutrientes clave:
- Selenio (pescado, 1–2 nueces de Brasil si toleras)
- Zinc (marisco, semillas)
- Hierro (si procede; no asumas)
- Yodo (según contexto; no lo suplementes a ciegas)
Evita:
ultraprocesados, aceites refinados, alcohol frecuente y exceso de “picoteo” tarde.
Área 3: Microbiota y barrera intestinal
Objetivo: bajar inflamación intestinal y recuperar tolerancia.
- Fibra prebiótica progresiva: avena, espárragos, plátano verde (según tolerancia)
- Polifenoles diarios: arándanos, romero, cúrcuma, AOVE
- Fermentados solo si sientan bien (y cuidado si hay histamina)
Probióticos: criterio, no impulsos.
La misma cepa puede ayudar a una persona y empeorar a otra.
Área 4: Sistema nervioso y “freno fisiológico”
Objetivo: salir de alarma.
- Respiración 4-7-8, 3 veces al día
- Paseo consciente 10 min tras comidas
- Journaling breve si hay rumiación mental
- Ducha fría controlada si te regula (si te dispara, no toca)
Apoyo natural (solo si encaja contigo):
magnesio glicinato, omega-3, vitamina D, adaptógenos con cabeza.
Enfoque clínico integrador: qué miro cuando lo hago “en serio”
Cuando sospecho desajuste HPT–HPA con componente intestinal, no me quedo en lo básico.
Según caso:
- TSH, T4 libre, T3 libre
- Anticuerpos anti-TPO y anti-Tg
- Ferritina, B12, vitamina D, zinc
- Marcadores intestinales (según herramienta): IgA, calprotectina, disbiosis, permeabilidad
- Evaluación de estrés y ritmo (sueño, luz, horarios, carga de entrenamiento)
El objetivo no es “tener números bonitos”.
Es volver a sentir energía estable y cabeza clara.
Errores típicos que te mantienen atrapada
- Querer “subir tiroides” sin tocar el estrés y el sueño
- Hacer dieta restrictiva cuando ya estás en modo ahorro
- Tomar probióticos y suplementos sin mapa
- Entrenar duro cuando el sistema pide regulación
- Aceptar el cansancio como parte del pack menopausia
Menopausia, tiroides y microbiota comparten un lenguaje: equilibrio entre estrés y descanso.
Si corriges señales (luz, ritmo, comida, intestino, sistema nervioso), las hormonas recuperan coherencia.
Si quieres ver el episodio completo en YouTube:
E10 – Menopausia, tiroides y microbiota: el verdadero origen de tus síntomas
Si quieres que lo aterrice a tu caso, en Vitaltrain lo trabajamos desde raíz con enfoque PNI: historia, síntomas, analítica y un plan con orden.
FAQ para SEO
¿Puedo tener síntomas de tiroides con “analítica normal”?
Sí. Puede haber desajustes de ritmo, estrés y sensibilidad tisular que hagan que te sientas hipotiroidea aunque algunos parámetros estén en rango. El contexto manda. (PMC)
¿La microbiota influye de verdad en la tiroides?
Hay literatura que describe una relación bidireccional (eje intestino-tiroides) y mecanismos de metabolismo/recirculación hormonal e inmunidad. (journals.sagepub.com)
¿Qué relación hay entre Hashimoto e intestino?
Se han publicado revisiones que relacionan disbiosis y aumento de permeabilidad con mayor activación inmune en Hashimoto. No es la única causa, pero es una pieza frecuente. (PMC)
¿Por dónde empiezo si estoy saturada?
Por ritmo: luz al despertar, cena temprana, caminata diaria y sueño. Si no hay base, el resto es parche.