Hay una empresa de unas 25 personas, con 75 millones de dólares de inversión y una patente solicitada, que quiere cambiar la cantidad de luz solar que llega a la Tierra.
No es una película ni un rumor de foro.
Se llama Stardust Solutions. Su propuesta es fabricar partículas, subirlas en aviones a unos 18 kilómetros de altura y dispersarlas para reflejar en torno al 1 % de la luz del sol. No una vez. Cada año. De forma indefinida.
Hoy no ha liberado nada. Trabaja solo en laboratorio y dice que no hará pruebas al aire libre sin un gobierno detrás. Precisamente por eso es el momento de hablar. Cuando se firme el primer contrato, ya será tarde para el debate.
Esto no es una teoría. Tiene inversores, patentes y calendario.
Lo que tienes que saber en 30 segundos
- Qué: Stardust Solutions quiere inyectar partículas en la estratosfera para reflejar en torno al 1 % de la luz solar.
- Cuánto: unos 2 millones de toneladas al año, a un coste aproximado de 10.000 millones de dólares anuales. Hay que reponerlas cada año.
- Cuándo: la empresa afirma que su tecnología estará lista para desplegarse a finales de esta década. Solo falta que un gobierno firme.
- Riesgos publicados: menos lluvia monzónica en varios continentes, cosechas que no ganan nada neto y un «choque de terminación» si se detiene de golpe.
- Quién dice no: el Grupo Africano, cerca de 60 países del Sur Global, más de 500 académicos, México, Tennessee y Florida.
Qué es la geoingeniería solar y quién quiere hacerla
La geoingeniería solar es un conjunto de técnicas para enfriar el planeta reduciendo la luz solar que llega a la superficie. La más estudiada es la inyección de aerosoles estratosféricos (SAI, por sus siglas en inglés): soltar partículas muy finas a gran altura para que reflejen parte de la radiación de vuelta al espacio.
No reduce el CO₂. Solo atenúa un efecto, la temperatura, mientras el problema sigue creciendo debajo.
Stardust Solutions es una sociedad registrada en Delaware (Estados Unidos), con una filial israelí, Stardust Labs, y un laboratorio en Ness Ziona (Israel). Se fundó en 2023.
Su modelo: contratos con gobiernos para fabricar las partículas, dispersarlas y vigilarlas, y patentes sobre la partícula y el sistema. Dicho de otro modo: su negocio solo existe si un gobierno decide oscurecer el cielo y le paga de forma indefinida.
No quieren arreglar el clima. Quieren taparlo.
La partícula y el plan: las cifras
Qué quieren subir a la estratosfera
Stardust ha desarrollado dos generaciones de partícula:
- GEN1: esferas de sílice amorfa de unas 0,5 micras, 125 veces más pequeñas que el grano de arena más fino, con la superficie tratada.
- GEN2: un núcleo de carbonato cálcico envuelto en sílice amorfa. Pueden llevar «marcadores» incrustados para rastrearlas.
Hasta mayo de 2026 la composición fue secreta. Los científicos que la estudiaban firmaban acuerdos de confidencialidad. La empresa la reveló después de solicitar la patente, según publicó E&E News.
Primero se protege el negocio. Después se informa al público.
Cuánto, a qué altura y cuánto cuesta
- Altura: unos 18 km (11 millas), en aviones.
- Objetivo: reflejar en torno al 1 % de la luz solar.
- Cantidad: alrededor de 2 millones de toneladas al año para frenar el calentamiento.
- Efecto: cada millón de toneladas equivaldría a unos 0,5 °C menos. Y hay que reponerlo cada año.
- Coste: unos 10.000 millones de dólares al año, según declaró su CEO a CNN en septiembre de 2026.
- Infraestructura: una planta de fabricación de partículas, una flota mediana de aviones y un sistema de monitorización.
Fíjate en una palabra: reponer. Las partículas caen. Hay que volver a subirlas. Año tras año.
Cuándo
La empresa afirma que su tecnología estará lista para desplegarse a finales de esta década, según contó Heatmap en octubre de 2025.
En una presentación a inversores de 2023 hablaban de un despliegue global a plena escala en 2035, con ingresos de unos 1.500 millones de dólares al año. La empresa dice ahora que ese documento ya no refleja su pensamiento actual.
Quieren tener lista la capacidad para 2030. Solo falta que un gobierno firme.
En qué punto está
Hoy, solo laboratorio. En 2026 ha publicado ocho documentos. Son preprints: ninguno ha pasado revisión por pares. Su estudio de bioseguridad figura como «en preparación».
El negocio, el calendario y la patente van por delante de la prueba de seguridad.
Quién está detrás y quién paga
El equipo
- Yanai Yedvab, CEO. Fue subdirector científico de la Comisión de Energía Atómica de Israel entre 2011 y 2015. Antes, jefe de física del Centro de Investigación Nuclear del Néguev (Dimona).
- Amyad Spector, director de producto. Físico en el centro nuclear del Néguev. Casi diez años en proyectos de I+D gubernamentales no especificados, hasta 2022.
- Eli Waxman, científico principal. Astrofísico del Instituto Weizmann.
Israel es uno de los cuatro países que nunca firmaron el Tratado de No Proliferación Nuclear. La empresa niega cualquier vínculo actual con el gobierno o la defensa de Israel.
No hay pruebas de ninguna agenda oculta. Sí hay vínculos documentados con el ámbito nuclear y de defensa. Eso basta para exigir transparencia.
El dinero
Stardust ha reunido 75 millones de dólares:
- Ronda semilla (2024), 15 millones. AWZ Ventures, que colabora con la dirección de I+D del Ministerio de Defensa israelí y tiene entre sus asesores a Tamir Pardo, exdirector del Mossad. Y SolarEdge.
- Serie A (octubre de 2025), 60 millones. Liderada por Lowercarbon Capital (Chris Sacca), con Exor (familia Agnelli), Future Ventures (Steve Jurvetson), Lauder Partners (familia Lauder) y Matt Cohler. Entraron 13 financiadores nuevos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Países Bajos.
Según el análisis de SRM360 sobre quién financia la geoingeniería solar, Stardust acapara el 28 % de toda la financiación conocida en este campo. Más que cualquier gobierno o filántropo.
El lobby
En el primer trimestre de 2025 contrató al bufete Holland & Knight para hacer lobby en el Congreso de Estados Unidos. No lo declaró públicamente como exige la ley. El bufete lo atribuyó a «un error administrativo», según E&E News.
Trabaja la gobernanza con WestExec Advisors, consultora de exaltos cargos de seguridad nacional de Estados Unidos.
Su asesor de gobernanza, Janos Pasztor, exsubsecretario de la ONU, se marchó en 2025: sentía que se convertía en portavoz de la empresa y dijo que retrasaban el código de conducta. Cuando sugirió trabajar con «su gobierno», la idea del equipo era hacerlo «con los americanos». Su pregunta sigue en el aire: ¿quién puede impedir que Estados Unidos lo haga solo?
La empresa ha publicado sus principios rectores. Shuchi Talati lo resumió así: «no pueden crear sus propios principios y aplaudirse por cumplirlos». Duncan McLaren habla de un modelo opaco de contratación militar.
El cielo no tiene dueño. Ellos quieren patentarlo.
De dónde viene la idea: de Popeye a Teller
La idea no nació en una startup. Tiene más de medio siglo.
- 1947-1962. Project Cirrus y Stormfury: Estados Unidos experimenta con la siembra de nubes.
- 1965. Un informe al presidente Johnson, ante el aumento del CO₂, propone aumentar la reflectividad de la Tierra en lugar de reducir emisiones.
- 1967-1972. Operación Popeye. La Fuerza Aérea de Estados Unidos sembró nubes en secreto sobre Vietnam y Laos para alargar el monzón y usarlo como arma. El secretario de Defensa lo negó ante el Congreso. Luego admitió haber mentido (GlobalSecurity).
- 1974-1977. Budyko, en la URSS, propone quemar azufre en la estratosfera.
- 1977. La ONU aprueba la Convención ENMOD, que prohíbe la modificación ambiental como arma. Fue una reacción directa a Popeye.
- 1991. El volcán Pinatubo lanza unos 20 millones de toneladas de SO₂. El planeta se enfría unos 0,5 °C.
- 1997. Edward Teller, padre de la bomba de hidrógeno, escribe en el Wall Street Journal: bloquear el 1 % del sol sería una alternativa barata a recortar combustibles fósiles. Defendía la «gestión técnica activa» de la atmósfera frente a la «gestión administrativa» del consumo de fósiles.
- 2006. Crutzen, premio Nobel, «rompe el tabú». Él mismo escribió que lo mejor sería que el experimento nunca hiciera falta.
- 2013-2015. La CIA cofinancia el estudio de las Academias Nacionales de Estados Unidos sobre intervención climática.
Un dato que lo une todo: los fundadores de Stardust contaron que su idea cristalizó leyendo a Teller y el informe de 2021 de las Academias de Estados Unidos.
El mismo 1 %. La misma promesa: no cambiar el modelo, sino corregir el cielo.
Qué ha pasado antes: casi todo lo ha frenado la sociedad
- SCoPEx (Harvard). Financiado, entre otros, por Bill Gates. Planeaba un globo para soltar unos kilos de carbonato cálcico o ácido sulfúrico. La prueba en Suecia se canceló en 2021 por la oposición del pueblo sami y de grupos ecologistas. El proyecto se abandonó en 2024 (MIT Technology Review). Ojo: Gates financió SCoPEx, no Stardust.
- Make Sunsets. Una startup que lanzó globos con SO₂ sin permiso en México y vende «créditos de enfriamiento». México prohibió los experimentos de geoingeniería solar.
- Alameda (California, 2024). Un experimento de blanqueo de nubes con sal marina. El ayuntamiento lo paralizó por dudas sanitarias.
Otros aceleran. ARIA, en Reino Unido, destinó en 2025 57 millones de libras a 21 proyectos, unos 24,5 millones a experimentos al aire libre. Es el mayor financiador estatal. China mantiene un programa de lluvia artificial sobre más de 5,5 millones de km², e India lo trata como asunto de seguridad nacional.
Cuando la gente se entera a tiempo, estos proyectos se paran.
Qué puede pasarle a la lluvia, a las cosechas, a la fauna y a ti
Menos sol no es neutro. Esto es lo que dice la evidencia publicada.
La lluvia
En 12 modelos climáticos del proyecto GeoMIP (Tilmes, 2013), reducir la radiación solar para compensar el CO₂ redujo la lluvia monzónica:
- −6 % en Asia oriental.
- −7 % en Norteamérica.
- −6 % en Sudamérica.
- −5 % en el sur de África.
La evaporación sobre tierra cayó un 10 % en el escenario estudiado. El mecanismo es doble: menos sol significa menos evaporación, y además las plantas transpiran menos con más CO₂.
El planeta enfriado no recupera su lluvia normal.
Las cosechas
Un estudio publicado en Nature en 2018 (Proctor y colaboradores) usó las erupciones de El Chichón y Pinatubo como experimento natural. Analizó datos de maíz, soja, arroz y trigo en 105 países.
Resultado: la luz dispersada redujo los rendimientos. En un escenario de geoingeniería, el daño por menos luz es aproximadamente igual al beneficio por menos calor. El efecto neto, casi nulo.
Es como ponerse un paraguas cuando hace calor.
La fauna
Si el sistema se detiene de golpe, el 93 % de los mamíferos de América no podría seguir el ritmo del cambio de temperatura. Lo explico en el apartado siguiente.
Tu salud
Una revisión en Environmental Health (Effiong y Neitzel, 2016) concluyó que cabe esperar razonablemente efectos adversos sobre la salud pública. Hay poca información sobre toxicidad, no hay límites de exposición acordados y no hay infraestructura para vigilarlo.
Y lo que sube, baja: millones de toneladas al año acabarían cayendo sobre suelos, agua y personas.
David Keith, de la Universidad de Chicago, plantea además la hipótesis del «autoestopista»: partículas que recogen metales u otras sustancias antes de ser inhaladas.
Stardust dice que su partícula es más segura que el azufre. Keith responde que la empresa «exagera mucho» y que «no existe ninguna partícula inerte en la estratosfera». Un experto en SRM360 va más allá: la incertidumbre sobre las partículas de Stardust es mayor, no menor, que la del azufre, porque nunca han estado en la estratosfera.
Para medir la escala, un modelo del MIT (Eastham) calculó qué pasaría usando azufre para revertir 1 °C en 2040:
- Unas 85.000 muertes prematuras más por partículas, frente a unas 64.000 menos por la reducción del ozono superficial.
- La capa de ozono, un 5,7 % más fina.
- Un 3 % más de radiación UV-B.
- Unas 3.700 muertes más al año por melanoma.
Eso es con azufre. Para la partícula de Stardust no existe un cálculo equivalente.
Hay un dato favorable sobre el ozono: un estudio de laboratorio sugiere que la sílice amorfa activaría menos cloro que la calcita o la alúmina. Pero es un dato de laboratorio y firmado en parte por autores de Stardust. Parte interesada.
Una aclaración: esto no va de silicosis, que produce la sílice cristalina. Stardust usa amorfa. El problema es otro: nadie sabe qué hace a largo plazo cuando cae, año tras año, sobre la población.
La trampa: adicción planetaria y choque de terminación
Esto es lo que más me preocupa. La geoingeniería solar no se aplica una vez. Se aplica para siempre: reponer cada año, durante décadas o siglos, mientras el CO₂ sigue acumulándose debajo. El calentamiento no desaparece. Queda enmascarado.
¿Y si se para?
El estudio de Trisos y colaboradores en Nature Ecology & Evolution (2018) lo calculó. Si la inyección se detiene de golpe:
- Las temperaturas se desplazarían unos 10 km al año, tres veces más rápido que sin geoingeniería.
- Esa velocidad supera la capacidad de desplazamiento del 93 % de los mamíferos de América.
- Lo peor ocurriría en los trópicos, donde están los puntos calientes de biodiversidad.
- Anfibios, corales y peces serían los más golpeados.
- Medio siglo de calentamiento podría volver en pocos años.
Los autores advierten que una retirada gradual «nunca puede garantizarse». Exige décadas sin una sola interrupción.
Una vez empiezas, no puedes parar.
Y quien suministra el servicio tiene un cliente cautivo. Hay más riesgos sistémicos:
- Riesgo moral. El propio CEO de Stardust admitió que es «un argumento válido» que esto reduzca la presión para dejar los combustibles fósiles.
- Ganadores y perdedores. La lluvia cambia de forma desigual. ¿A quién reclama India si falla su monzón?
- Sin responsabilidad. No se puede atribuir ni reclamar una sequía concreta. No existe ningún mecanismo internacional de responsabilidad.
Nadie te ha preguntado.
Por qué es antinatural: la mirada integrativa
En salud integrativa siempre preguntamos en consulta: ¿estamos tratando la causa o solo el síntoma?
Un paciente puede tomar un protector gástrico durante años. El dolor se calma. Pero si nadie revisa qué come, cómo duerme o qué estrés arrastra, el problema sigue avanzando por debajo.
La geoingeniería solar aplica esa lógica al planeta. La causa es la quema de combustibles fósiles. En lugar de actuar sobre ella, se atenúa la luz para que la fiebre no se note. Es tratar el síntoma del planeta, no la causa.
Y hay algo más profundo.
El ser humano evolucionó con la luz solar como señal biológica central. La luz marca nuestros ritmos circadianos y relojes biológicos. La fotosíntesis sostiene la cadena alimentaria de la que comemos. El sol mueve el ciclo del agua. Llevo años explicando por qué el sol es un aliado olvidado para la salud, y por qué la microbiota también sigue esos ritmos.
Quiero ser preciso. No hay evidencia de que un 1 % menos de luz vaya a bajar tu vitamina D ni a alterar tus ritmos circadianos. Lo honesto es otra cosa: nadie lo ha estudiado. Se plantea modificar una señal biológica de la que depende todo lo vivo sin saber qué supone.
Inyectar partículas fabricadas en la estratosfera cada año, sin fecha de fin, para no cambiar el modelo que causa el problema. Eso es lo antinatural.
Es el patrón de los tóxicos invisibles en casa o con el daño invisible que se acumula sin hacer ruido. Lo que no se ve no se discute. Hasta que es tarde.
Quién dice no
La oposición es amplia y está organizada.
- El Grupo Africano. En su Conferencia Ministerial de 2023 pidió un mecanismo global de no uso. En 2024 tumbó la resolución suiza.
- Cerca de 60 países del Sur Global piden un acuerdo de no uso.
- Más de 500 académicos de 67 países y casi 2.000 organizaciones civiles firman desde 2022 el llamamiento al Acuerdo Internacional de No Uso.
- México prohibió los experimentos de geoingeniería solar.
- Tennessee (2024) y Florida (2025) la prohíben. En Florida, con penas de hasta 5 años de cárcel y 100.000 dólares. Y 37 estados de Estados Unidos han presentado proyectos de ley (SRM360).
En el otro lado de la mesa, en la ONU (UNEA-6, 2024), Estados Unidos se opuso a mencionar los acuerdos de no uso, y Arabia Saudí se opuso además a las moratorias y al principio de precaución (Third World Network). En 2023 la Casa Blanca presentó el primer plan federal de investigación sobre el tema.
Según los analistas, un despliegue de Stardust necesitaría al menos la aceptación tácita de Estados Unidos y China.
Lo que dicen los defensores y por qué no convence
Los argumentos a favor son tres:
- El riesgo de no hacer nada.
- Sin esto, será difícil quedarse en 1,5-2 °C.
- La retirada gradual evitaría el choque de terminación.
Las respuestas están en los propios datos. Las cosechas no ganan nada neto con menos luz, según Proctor. La lluvia no vuelve a la normalidad, según GeoMIP. Y la retirada gradual «nunca puede garantizarse», según Trisos.
Y algo más revelador: incluso muchos defensores de investigar la geoingeniería solar, como Keith o Pasztor, rechazan que la haga una empresa con ánimo de lucro. Una cosa es estudiar un riesgo. Otra, construir un negocio que solo crece si el cielo se interviene para siempre.
Lee sus argumentos en su página de preguntas frecuentes y compáralos con los estudios independientes.
Insisto porque todo lo que cuento aquí es verificable. Basta un dato falso para desacreditar lo demás. Y la realidad documentada ya es bastante grave.
Qué puedes hacer tú
- Infórmate y comparte, con fuentes. Están todas al final.
- Apoya el Acuerdo Internacional de No Uso en solargeoeng.org.
- Exige a tus representantes políticos una posición pública sobre la geoingeniería solar. Pregunta. Por escrito.
- No aceptes el «plan B» como excusa. La causa es la quema de combustibles fósiles. Lo demás es maquillaje.
- Cuida tu relación con la luz natural y con tu entorno. Sal al sol de la mañana. Respeta la oscuridad de la noche. Si quieres empezar, tienes la guía de tus ritmos y el webinar «Reconcíliate con el sol». Y si te cuesta dormir, revisa la causa real del insomnio moderno.
Recuperar el criterio propio es la base de la soberanía sobre tu salud. Delegar sin preguntar tiene un coste, como explico en pereza e infoxicación. Con el planeta pasa lo mismo.
«No quieren arreglar el clima. Quieren taparlo. Es tratar el síntoma del planeta, no la causa. Y una vez empiezas, no puedes parar.»
Preguntas frecuentes sobre la geoingeniería solar
¿Qué es la geoingeniería solar?
Técnicas para enfriar el planeta reduciendo la luz solar que llega a la superficie. La más estudiada es la inyección de aerosoles estratosféricos. No reduce el CO₂; solo enmascara uno de sus efectos.
¿Qué es Stardust Solutions?
Una empresa fundada en 2023, registrada en Delaware (EE. UU.), con laboratorio en Israel. Quiere subir partículas en aviones a unos 18 km para reflejar en torno al 1 % de la luz solar, mediante contratos con gobiernos.
¿Stardust ya está liberando partículas en la atmósfera?
No. Stardust no ha liberado nada todavía. Trabaja solo en laboratorio y dice que no hará pruebas al aire libre sin un gobierno. La empresa afirma que su tecnología estará lista para desplegarse a finales de esta década.
¿De qué están hechas las partículas de Stardust?
La primera generación son esferas de sílice amorfa de unas 0,5 micras. La segunda, un núcleo de carbonato cálcico envuelto en sílice amorfa, que puede llevar marcadores para rastrearlas. La composición fue secreta hasta mayo de 2026.
¿Cuánto costaría y cuánto material haría falta?
Unos 2 millones de toneladas de partículas al año, con un coste aproximado de 10.000 millones de dólares anuales, según su CEO. Cada millón de toneladas equivaldría a unos 0,5 °C menos, y hay que reponerlo cada año.
¿Cuáles son los peligros de la geoingeniería solar?
Menos lluvia monzónica en varios continentes, cosechas sin beneficio neto y un choque de terminación si se detiene de golpe. Una revisión en Environmental Health considera razonable esperar efectos adversos sobre la salud pública.
¿Qué es el choque de terminación?
Es lo que ocurriría si la inyección se detiene de golpe. Según Trisos (2018), las temperaturas se desplazarían unos 10 km al año, tres veces más rápido que sin geoingeniería, por encima de la capacidad de desplazamiento del 93 % de los mamíferos de América.
¿Tiene algo que ver con los chemtrails?
No tengo la información certera pero no sabemos la realidad de lo que hacen estas empresas. Las estelas que vemos actualmente en los aviones pueden ser perfectamente geoingeniería solar. El riesgo es real, pero se refiere a un plan futuro con inversores, patentes y calendario.
Si este tema te importa, compártelo. Con las fuentes. En la newsletter aviso de lo que publico en el blog, y en la Comunidad Vitaltrain profundizamos en estos temas con más calma. También puedes seguirme en YouTube (@ruben_ubeda) e Instagram (@ruben_ubeda_).
Rubén Úbeda Rubio · T.S.D. Sanitario Colegiado 2209 · Clínica Vitaltrain, Centro Sanitario Nº Registro 22433
Referencias
- Stardust Solutions. Web oficial, preguntas frecuentes y principios rectores. https://stardustsrt.com · https://stardustsrt.com/faq · https://stardustsrt.com/guiding-principles
- Heatmap News (octubre de 2025). Stardust geoengineering. https://heatmap.news/climate-tech/stardust-geoengineering
- E&E News / Politico (mayo de 2026). A closely guarded plan to cool Earth is revealed. https://www.eenews.net/articles/a-closely-guarded-plan-to-cool-earth-is-revealed/
- E&E News. Geoengineering startup hires powerhouse lobby shop. https://www.eenews.net/articles/geoengineering-startup-hires-powerhouse-lobby-shop/
- CNN (8 de septiembre de 2026). Solar geoengineering: Stardust Solutions. https://www.cnn.com/2026/09/08/climate/solar-geoengineering-stardust-solutions-cool-planet
- MIT Technology Review (18 de marzo de 2024). Harvard halts its long-planned atmospheric geoengineering experiment. https://www.technologyreview.com/2024/03/18/1089879/harvard-halts-its-long-planned-atmospheric-geoengineering-experiment
- SRM360 (2026). Who funds work on solar geoengineering. https://srm360.org/article/who-funds-work-on-solar-geoengineering-2026/
Referencias
- SRM360. Proposals to ban solar geoengineering in the US. https://srm360.org/infographic/proposals-to-ban-solar-geoengineering-in-the-us/
- Proctor J. et al. (2018). Nature. DOI: 10.1038/s41586-018-0417-3. https://doi.org/10.1038/s41586-018-0417-3
- Trisos C. H. et al. (2018). Nature Ecology & Evolution. DOI: 10.1038/s41559-017-0431-0. https://doi.org/10.1038/s41559-017-0431-0 · Nota de prensa: https://umdrightnow.umd.edu/news-releases/unsustained-geoengineering-could-have-animals-running-their-lives
- Tilmes S. et al. (2013). GeoMIP. https://www.osti.gov/biblio/1108985
- Effiong U., Neitzel R. L. (2016). Environmental Health. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4717532/
- Solar Geoengineering Non-Use Agreement. https://www.solargeoeng.org/
- Third World Network (marzo de 2024). UNEA-6. https://twn.my/title2/biotk/2024/btk240307.htm
- GlobalSecurity.org. Operation Popeye. https://www.globalsecurity.org/military/ops/popeye.htm

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Qué es el plan para reducir la luz del sol, quién está detrás y qué está demostrado. Te llega al momento a tu correo.
Gracias Rubén, por dar a conocer esta información para ponerla en conocimiento para quien esté abierto a estos temas.
Gracias a ti Julian por tu interés y tu comentario. Un fuerte abrazo